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domingo, 17 de abril de 2022

Torrijas de té matcha: una receta especial de este dulce de Semana Santa


 

Tras dos años de pandemia, en las calles se vuelve a respirar ambiente a Semana Santa. Las normas sanitarias se suavizan y las procesiones vuelven a ser un atractivo que reúne a cientos de fieles por todo el país. Además de las tradiciones cristianas las gastronómicas cobran fuerza en este tipo de festividades. Las torrijas son el dulce excelencia de Semana Santa y su origen se debe a la cultura del aprovechamiento. Con el único propósito de aprovechar el pan que quedaba duro surgió este postre tan clásico de estas fechas.

Este dulce se consume en grandes cantidades durante la Semana Santa y como pasa con los clásicos gastronómicos, se han creado nuevas versiones de este delicioso postre. La propuesta esta vez se basa en hacerlas más saludables ya que suponen una gran fuente calórica que debe compensarse con ejercicio físico. En este caso, la receta incluye té matcha, el superalimento rico en antioxidantes. 

Torrijas y té matcha, una combinación deliciosa y saludable

El té matcha reúne múltiples propiedades y beneficios para la salud:

  • Alimento antioxidante. Ayuda al metabolismo y es perfecto para mantener una buena salud cardiovascular.
  • Sistema inmunitario. El té matcha ayuda a fortalecer el sistema inmunitario y a controlar la frecuencia cardiaca, lo que lo convierte en una solución ideal para personas con hipertensión arterial.
  • Mejora la atención. Este superalimento también es rico en todo tipo de vitaminas y minerales como el magnesio o el zinc, lo que redunda en un notable beneficio para la memoria y la concentración. Y, lógicamente, en la atención: al contener teína es un superalimento que te mantiene activo (al igual que lo hace cualquier café).
  • Ayuda a adelgazar. El té matcha también se usa para adelgazar, gracias a las propiedades saciantes con las que cuenta y, sobre todo, a que acelera el metabolismo de manera natural. De ahí que sea un perfecto superalimento que ayuda a perder peso. Lógicamente, al estar compuesta básicamente de agua, es una bebida ideal para ayudar a la hidratación en el día a día.

Así pues, la receta de las torrijas con té matcha aportarán un toque saludable gracias a este superalimento sin renunciar a estos tradicionales dulces.

Ingredientes para hacer torrijas

Ingredientes

• 1 barra de pan
• 3 huevos
• 1 litro de leche
• 1 cucharadita de té matcha puro
• Canela en polvo
• 4 cucharadas de azúcar de caña
Para dar un toque más saludable a la receta se puede optar por utilizar pan integral y bebida vegetal en lugar de leche de vaca.


Preparación de las torrijas de té matcha

1.Calentamos la leche en un cazo y añadimos el azúcar

2. Cuando la leche esté caliente añadimos el té matcha para infusionarla a alta temperatura y dejamos que infusione durante unos minutos.

3. Cortamos el pan en rodajas, entre 1,5 centímetros y 2 de grosor. Tradicionalmente se ha hecho con el pan del del día antes, pero también puede ser recién comprado.

4. Una vez tengamos el pan cortado en rodajas, le añadimos por encima la leche, que ya cuenta con el té matcha.

5. Batimos los huevos en un bol y colocamos una sartén con aceite para proceder a freír las torrijas.

6. Cuando el aceite esté caliente, escurrimos las torrijas y las pasamos por el huevo para que queden bien rebozadas.

7. freímos las torrijas hasta que queden bien doradas. A continuación, las ponemos en un plato con papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.

8. Este último paso es muy personal, ya que se añade el azúcar y la canela al gusto por encima de las torrijas.

Con esta original y saludable propuesta las torrijas adquieren un sabor peculiar y delicioso. Además, te aportará múltiples propiedades beneficiosas para la salud.


domingo, 4 de marzo de 2018

Vino: los 6 errores que cometemos en los restaurantes


Elegir un vino puede ser complicado dada la extensa carta de algunos restaurantes. Y es aún más difícil si no se tiene mucho conocimiento sobre la materia. Pero, aunque no lo parezca, elegir la opción correcta es más fácil de lo que parece.
Veamos los seis errores que más se cometen en un restaurante a la hora de pedir un vino para así evitar que te entren los sudores fríos cuando el camarero pregunte “¿saben qué van a tomar?”.
1. Cualquier vaso es apto para beber
Diferentes estudios aseguran que la forma y el tamaño de la copa influyen considerablemente en nuestra percepción sensorial. Que no te dé vergüenza pedir que te la cambien. Es probable que el restaurante ofrezca de inicio una copa de vino “estándar”, pero si en otras mesas ves que los comensales tienen un tipo diferente sobre la mesa, pregunta si puedes tú tener uno a la altura del vino que has pedido.
La regla general es una copa de vino más pequeña para vinos blancos (a excepción del Chardonnay) y más grande para los tintos.
2. Elegir según la uva con el que está hecho
Piensas “elijo este porque es el único que conozco”. En un intento de querer aparentar saber mucho puedes acabar cometiendo un error carísimo. Pregunta y aprende qué vino marida mejor según el plato que vas a comer. De este modo, ampliarás tus conocimientos sobre la materia y te ahorrarás futuras equivocaciones. No todos los vinos son iguales.


(Spondylolithesis / Spondylolithesis - iStock)
3. Evitar devolver el mal vino
Antes de anticiparte a calificar un vino como malo, analiza antes rasgos como el aroma. Si presenta un fuerte olor a corcho, a cartón mojado o incluso a moho, es debido a un defecto que parte de la bodega, y por tanto puedes reclamar al restaurante que lo cambie. No obstante, antes oxigena el vino para ver si el desagradable aroma desaparece.
Si aún así, crees que algo va mal con el vino, pero no estás seguro, pide al camarero/sumiller que lo revise. No tengas vergüenza si consideras que debes devolverlo.
4. Elegir el segundo vino más barato de la carta
O lo que es lo mismo: no ser tan tacaño. Sin embargo, algunos restaurantes ya saben que los clientes cometen este error. Por este motivo compran un vino barato para conseguir un mayor margen de ganancia. Con esto no decimos que os la juguéis al más barato, la carta más segura es el vino de la casa, aunque hay que ir con cuidado con su precio, claro. Y si no, recurre al punto siguiente.


(nixoncreative / Getty)
5. Hablar no cuesta dinero
Este caso tiene relación con el anterior error. Aprender de un sumiller, que puede aconsejarte o explicarte qué le sucede al vino, no hará que la cuenta tenga un cero de más.
Cuando hay un sumiller disponible, debes aprovechar la ocasión porque podrá explicar el origen y, tal vez, algún secreto del vino que quieres compartir en la velada. Piensa que el sumiller desea tanto como tú que vivas la mejor experiencia y puedes estar seguro de que “cuidará” de ti. Puedes hablar tranquilamente sobre el presupuesto del que dispones, si consumes frecuentemente alcohol, con qué se maridará...
6. No degustarlo antes de pedirlo
“¿Desea probarlo?” Ante esta pregunta, la respuesta es algo obvia: “sí, por favor”. Evidentemente, no los probarás todos, pero si haces una degustación del vino y no te convence, ¿para qué seguir con esa botella toda la cena?
Cabe la posibilidad de que las botellas ya estén abiertas, así que no sufras creyendo que te hará pagar la botella sin más. No obstante, si no puedes hacerlo, tranquilo. Si no te ha gustado después de la recomendación del sumiller, es posible que asuma parte de culpa por no haberte ofrecido el vino perfecto para ti e intente arreglarlo, aunque, siendo sinceros, es realmente difícil que se equivoque. Al fin y al cabo, como hemos visto, son muy necesarios para tener una cena en armonía.

miércoles, 17 de enero de 2018

Panna Cotta de Vino


No hay panna cotta que no me guste (si está bien hecha, quiero decir), son un postre tan fácil y rápido de preparar, con tantas variantes posibles, que debe ser una de vuestras recetas de cabecera.
Dependiendo del tipo de uva, la panna cotta tendrá un color más intenso o no. En la receta original se utiliza vino tinto de Barrantes. Y el color es mucho más vivo, porque es un vino denso e intenso.
Yo he optado por un crianza y he decidido aromatizarlo un poco.

Ingredientes:

  • 300 ml de nata para montar
  • 100 ml de vino tinto
  • 3 hojas de gelatina
  • 80 gr de azúcar
  • pizca de sal
  • 2 ramas de canela
  • 2 anís estrellado
  • 3 clavos

Elaboración:

  1. En una cazuela ponemos el vino con las especias. Llevamos a ebullición durante 5 minutos. Retiramos del fuego, tapamos y dejamos que se enfríe por completo. Luego colamos.
  2. Cubrimos las hojas de gelatina con agua fría y las dejamos hidratarse durante 5 minutos.
  3. Calentamos nata, azúcar y sal. Justo en el momento en el que empiece a hervir, retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina bien escurridas. Removemos muy bien hasta que se disuelvan por completo.
  4. Dejamos templar ligeramente y añadimos el vino especiado (debe estar frío)
  5. Mezclamos bien y repartimos en las flaneras.
  6. Dejamos reposar al menos durante 6 horas.
Una receta muy sencilla, pero de esas que repites una y otra vez.

Cómo hacer snacks saludables

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