1. Retira las semillas de las verduras de forma sencilla.
Para retirar las semillas de la calabaza y calabacitas con facilidad, utiliza una cuchara especial para helados. Su borde afilado sacará rápido las semillas. Además, con ayuda de este utencilio, puedes decorar ensaladas.
2. Elimina fácilmente el exceso de grasa de un platillo ya preparado.
Si un platillo terminado resultó tener demasiada grasa, con facilidad podrás eliminar el exceso de aceite con un par de cubos de hielo y toallas de papel. Envuelve los cubos de hielo en unas servilletas, y pásalos por la superficie del platillo. El hielo atrae la grasa como un imán, y ésta se congelará en la servilleta.
3. Manipula el papel film como todo un chef.
¿El papel de plástico se estira y se rompe frecuentemente? Guárdalo en el refrigerador tal como lo hacen todos los chefs del mundo. El film frío es fácil de manipular, se adhiere menos a las manos y no causa irritación.
4. Retira la corteza de los cítricos con facilidad.
Pon la fruta (naranja, limón o mandarina) en el microondas por 20 segundos, después de eso podrás realizar este proceso más rápido.
5. Pela los huevos cocidos de una manera sencilla.
Agrega bicarbonato de sodio o vinagre a la cocción. Ambos elementos penetran en la cáscara y facilitan que se despegue de la clara de huevo.
6. Exprime más jugo de los cítricos.
Para obtener la mayor cantidad posible de jugo de las frutas cítricas, primero enfríalas y luego caliéntalas en el microondas por 15 o 20 segundos. Entonces exprímelas y notarás cómo sale todo su jugo.
7. Ralla queso blando sin que se quede en el rallador.
Antes de rallar el queso, déjalo en el congelador por 30 minutos. El queso endurecido no se pegará al rallador.
8. No llores picando la cebolla.
Antes de picar la cebolla, déjala en el congelador por 30 minutos. Aunque este método sólo es bueno si luego vas a freírla o cocerla; no deberías usarlo para la preparación de ensaladas.
9. Cuece la pasta sin ebulliciones inesperadas.
Para no tener que esperar a que el agua en la cual se prepara la pasta empiece a hervir, ponle una cuchara de madera encima de la olla. La madera no dejará que la espuma que se levanta con la cocción se derrame.
10. Cocina un pollo entero rápidamente.
Al rostizar el pollo entero (o cualquier otra ave), ponlo sobre la pechuga, ya que esta parte del ave tiene la mayor cantidad de carne: cuanto más cerca esté a la fuente del calor, más fácil y rápido se preparará.
11. Prepara magdalenas utilizando papel de horno.
Si no tienes moldes especiales para preparar magdalenas, utiliza papel de horno. Con este método tendrás unas magdalenas de forma poco estandar, que lucirán más atractivas.
12. Calienta los alimentos horneados correctamente.
Para calentar en microondas pizza o cualquier otro alimento horneado, pon a un lado un vaso con agua. De esta manera la humedad evaporada no dejará que la corteza del horneado se reseque.
Comer filetes es algo que gusta prácticamente a todo el mundo, sea el tipo de carne o ave que sea, prácticamente a todos nos gusta comer filetes, se trata además de una comida muy socorrida, porque es fácil de preparar.Sin embargo, si realmente se quiere disfrutar de un sabor agradable y delicioso, presta atención a los siguientes errores que cometes con la carne de manera habitual, para no volver a repetirlos.
Pinchar continuamente el filete
Esto se hace para comprobar el punto de la carne, porque no a todo el mundo le gusta la carne igual de cocinada. Pinchar el filete repetidamente mientras se cocina es, posiblemente, uno de los errores que cometes con la carne, pues esto corta la recirculación de los jugos que tiene lugar en su interior.
Dar demasiadas vueltas a la carne
Sólo se debe dar la vuelta al filete una vez por cada lado, para no interrumpir la caramelización y el flujo de juegos que comentamos.
Freír la carne recién sacada de la nevera
Esto sucede en muchas ocasiones cuando vamos con prisas, y pensamos que es mucho más rápido cocinar la carne aun estando congelada. Es un error, es mucho más recomendable dejar que adquiera la temperatura ambiente y cocinar entonces.
La sartén o la parrilla no están muy calientes
Si la sartén o la parrilla no tienen suficiente temperatura, el filete no sabe igual, estamos desaprovechando parte de su sabor.
Salpimentar por ambos lados
Hay que salpimentar por ambos lados, no únicamente el lado que no está directamente en contacto con el fuego.
La carne en contacto directo con la llama
Otro de los errores que cometes con la carne es dejarla sobre una llama demasiado tiempo, de ese modo lo único que se consigue es comer un filete carbonizado.
Apretar la carne contra la sartén o la parrilla
Aunque parezca que es muy profesional, apretar el filete contra la sartén o la parrilla es otro de los errores que cometes con la carne. Cuando cocinas carne, el objetivo es que la grasa se integre lo mejor posible, si aplastas el filete, perderá sabor.
Servir el filete tras cocinarlo
No se debe servir o comer el filete nada más cocinarlo, hay que esperar al menos 10 minutos para que los jugos se estabilicen dentro de la carne
Sazonar antes de servir
El último de los errores que cometes con la carne es no salar antes e servirlo, parte de la sal se pierde en la sartén, para recuperar el sabor se debe añadir un poco antes de servir.
¿Será cierto aquel dicho popular “el melón por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche mata”? O que los carbohidratos son el enemigo número uno de la dieta si los tomamos a partir de las 18 h, que los cítricos provocan acidez si los consumimos a la hora de la cena o que conviene evitar las verduras crudas, de difícil digestión, antes de irnos a la cama.
Son algunas de las creencias populares que circulan sobre lo que debemos (o no) incluir en la cena, aunque en muchas ocasiones no son más que tópicos que deberíamos empezar a erradicar. ¿De verdad hay alimentos que no debemos comer de noche? Según Álvaro Sánchez, nutricionista de Medicadiet, “depende siempre de cada persona, pues es complicado hacer afirmaciones que sirvan para todo el mundo, ya que la dieta debería ser siempre personalizada”. Dicho esto, es cierto que hay algunos alimentos con los que hay que ir cuanto menos con cuidado si decidimos consumirlos de noche, y otros que se llevan la fama y que al fin y al cabo no son tan desaconsejables como creemos.
Carbohidratos
Los carbohidratos son necesarios (Westend61 / Getty)
“Se han demonizado injustamente los carbohidratos”, asegura Sánchez, ya que no dejan de ser una fuente de energía. Conviene limitar su consumo por las noches, ya que es cierto que el cuerpo no va a necesitar tanto esta energía, pero no se deben eliminar por completo bajo ningún concepto. “Deberíamos consumir algo de hidratos de carbono en todas las comidas, también por la noche. De no hacerlo, vamos a levantarnos con más hambre e incluso a tener una hipoglucemia nocturna”.
Los carbohidratos nos ayudan a mantener la masa muscular, “y el problema de las dietas low-carb es que no solo acaban por destruirla, sino que se reduce considerablemente el consumo de fibra, cosa que tiene consecuencias sobre nuestra salud”. La fibra es fundamental para el buen funcionamiento de la microbiota intestinal (la que denominamos comúnmente flora), vital para el buen funcionamiento del organismo.
Conviene limitar el consumo de carbohidratos por las noches
Por tanto, hay que comer hidratos de carbono en todas las comidas, también por la noche, aunque conviene regular su consumo. “Basta una rebanada de pan, un puñado de arroz o cereal, a poder ser integral, pues al ser de absorción lenta mantienen el índice glucémico a unos niveles moderados”. Los que hacen deporte por las tardes deben incluir sí o sí algo de carbohidrato en la cena. “El músculo tiene que recuperarse”, dice Sánchez.
Fruta
Una pieza de fruta de tamaño normal contiene 10 gramos de fructosa (fotohunter / Getty)
Mientras parece haber consenso en que la verdura es una gran aliada por las noches, ya que tiene pocas calorías, mucha fibra y un índice glucémico bajo (salvo la calabaza y la zanahoria hervidas), con la fruta suele haber más controversia. ¿Qué hay de cierto en aquello de que conviene evitar la fruta por las noches? “Para empezar, es falso que la fruta contiene azúcar, ya que una cosa es la sacarosa y otra es la fructosa. Una pieza de fruta de tamaño normal contiene 10 gramos de fructosa, una cantidad de hidratos de carbono similar a una rebanada de pan pequeña, de manera que podemos tomarla por la noche sin problemas”, asegura Sánchez.
Lo que es sin duda un error es no comer fruta a lo largo del día y por la noche optar por un bol con varias piezas “o comernos medio melón”. Lo aconsejable es siempre “repartir los hidratos de carbono a lo largo del día para que el índice glucémico esté estable, de lo contrario acabaremos teniendo hipoglucemia y unas ganas terribles de dulce”.
Embutidos
Surtido de embutidos (Kuvona / Getty Images/iStockphoto)
Por descontado que salchichón, chorizo y demás derivados grasos del cerdo son alimentos non gratos en la cena, pero podemos extender esta prohibición a la socorrida loncha de jamón cocido o incluso a la pechuga de pavo. “Desde luego que los embutidos magros son más saludables que los grasos, y también que lo son más los que proceden de aves, pero no es recomendable convertirlos en alimentos recurrentes en nuestras cenas”, afirma el nutricionista.
La idea es evitar los alimentos procesados y apostar por huevos, verdura, legumbres, pescado o frutos secos, además de buscar otras fuentes de proteína que vayan más allá de la carne y sus derivados, los cuales deberían ser productos de consumo esporádico.
Carne roja
Carne de ternera (fcafotodigital / Getty Images)
¿Qué significa exactamente esporádico, un término que, cuando se asocia a la carne roja, da lugar a múltiples interpretaciones? Sánchez suele decirlo así en su consulta: “Si no se come carne roja, es decir, ternera, cerdo y buey, en una semana no pasa nada”. Como máximo deberíamos consumirla un par de veces a la semana, de manera que es un error convertir el bistec o la hamburguesa en un básico de nuestras cenas.
“La grasa de estas carnes es en su mayor parte saturada, y un exceso puede dar lugar a patologías digestivas de diversa índole. Si buscamos proteínas podemos encontrarlas mejor en los pescados azules, que además contienen gran cantidad de vitamina D, de la que solemos tener déficit”. Sánchez asegura que la mayoría consumimos más proteína de la que necesitamos (“hasta tres veces más”, puntualiza) y que lo ideal es revertir esta tendencia “y volver a la dieta mediterránea, con un mayor aporte de fibra y menos de proteínas”.
Lácteos
queso (nevodka / Getty Images/iStockphoto)
Cuidado con aquello de “me como un yogur y a la cama”, pues buena parte de lácteos procesados llevan una cantidad ingente de azúcar. Y el azúcar jamás va a ser bienvenido en nuestra dieta, ni por la noche ni en ningún otro momento del día. “Lo máximo que deberíamos tomar es una cucharada al día, y si no la tomamos mejor”, afirma Sánchez, que asegura “que los procesados llevan, sobre todo, grasa, sal y azúcar”, de manera que será siempre mucho mejor comer un yogur natural, pese a que contenga la grasa de la leche, que un lácteo desnatado con azúcares y aditivos.
Conviene leer las etiquetas y, si el cuerpo nos pide quesos, “apostar siempre por quesos frescos como mozzarella o cabra fresca”, antes que los curados, que pueden contener hasta el doble de grasa.
Legumbres
A parte de sus propiedades nutricionales, las legumbres pueden ayudar mucho al medio ambiente (AndreyGorulko / Getty Images/iStockphoto)
Si bien no sería correcto decir que no se deben comer legumbres por la noche, sí es cierto que “se deben evitar los platos de legumbres de noche si nuestro organismo no está demasiado acostumbrado a la fibra”, apunta el nutricionista. Cuando empezamos a introducir las legumbres y otros alimentos con fibra en la dieta, como el brócoli, lo normal es que tengamos gases, de manera que hasta que nuestro cuerpo se acostumbre a ella más vale evitarlos por la noche, o al menos en grandes cantidades. Es decir, si tenemos tendencia a tener gases, más vale que combinemos los alimentos especialmente flatulentos con otros que no lo sean tanto: podemos empezar usando el brócoli o la coliflor como guarnición, acompañados de otros alimentos.
Sánchez asegura que, pese a que la dieta depende siempre de numerosos factores, desde la complexión física a los hábitos de vida o el estado de salud de cada persona, hay algo que se puede prescribir a todo el mundo: no conviene saltarse la cena en ningún caso, pero hay que intentar comer siempre moderadamente sin prescindir de ningún alimento, más allá de los procesados o los dulces.
El té verde tranquilamente puede ser empleado para preparar recetas de cocina. De hecho, existen muchas variantes para aplicarlo con total tranquilidad. Este salmón con salsa de té verde es un claro ejemplo de esto. Aquí tienes la manera de prepararlo. Ideal para paladares inquietos.
Ingredientes:
500 gramos de salmón rosado fresco
Dos tazas de caldo de pescado
Tres cucharadas de té verde
Mantequilla
Dos cucharadas de harina
Una cucharada de nata
Semillas de sésamo o ajónjoli
Sal y pimienta
Preparación:
Filetea el salmón y quítale la piel, añadiéndole sal y pimienta. Enciende el horno a fuego fuerte y coloca los filetes en una fuente, espolvoreándolos con las semillas de sésamo y cocinándolos por un espacio de quince minutos.
Mientras se cocinan los filetes, prepara la salsa que lo acompañará. Para ello, debes hervir el caldo con las cucharadas de té verde durante unos tres minutos y luego colarlo, dejándolo que se temple a temperatura ambiente.
Mientras tanto, coloca una cucharada de mantequilla en la sartén y añade la harina. Posteriormente incorpora el caldo, deja hervir durante unos minutos hasta que espese y termina con una cucharada de nata. Sirve los filetes con la guarnición de tu preferencia y la salsa.
Dicen que hay que cenar como un mendigo, siempre tras haber
desayunado como un rey y comido como un príncipe, aunque no es del todo
cierto. No se trata exactamente de cenar poca cantidad, sino de no
cometer una serie de errores en el momento del día en que nuestro cuerpo
necesita menos energía. Estos son los ocho más comunes.
1- La cena debería ser aproximadamente un 30% de la ingesta calórica diaria.
Basta, pues, de salir de casa con un café en ayunas y comer cualquier
cosa a mediodía en medio del trajín diario y reservarnos todo el apetito
para la noche. Sabemos que hemos insistido hasta la saciedad, pero hay
que desayunar como reyes, intentando despertarnos un rato antes para
poder tomar nuestra correspondiente dosis de hidratos de carbono,
vitaminas y grasas saludables para iniciar el día con toda la energía
necesaria. En la medida de lo posible, conviene parar para comer y
evitar a toda costa ese sándwich que nos mata momentáneamente el hambre
pero nos hace llegar a las 20 horas con un hambre canina. 2- Controla el exceso de fibra. Es cierto que la
fibra favorece el tránsito intestinal y que está altamente recomendada
para todos aquellos que cuidan su dieta. Pero también lo es que por las
noches puede producir ciertas molestias a la hora de dormir,
precisamente porque puede producir flatulencias. Y cuando hablamos de
fibra no nos referimos únicamente a alimentos integrales, sino también a
algunas verduras y hortalizas. Cuidado con las ensaladas veraniegas
porque la lechuga, la rúcula o los canónigos tienen mucha fibra y es
probable que no nos sienten bien para cenar.
3- Adelanta la hora de la cena. No apures tanto, ya
que si te vas a dormir inmediatamente después de cenar querrá decir que
no vas a quemar las calorías consumidas y que tendrás más posibilidad de
tener molestias digestivas y, por lo tanto, dormir peor. Si puedes
cenar al menos un par de horas antes de irte a la cama y mantenerte
activo tras este ágape verás cómo tu cuerpo lo nota. 4- Controla los hidratos de carbono. Tal vez tampoco
haya que ponerse estricto y seguir al pie de la letra la máxima de que
después de las 18 horas no hay que tomar hidratos de carbono, pero es cierto
que hay que controlarlos durante las últimas horas del día. Por tanto,
si el cuerpo nos pide pizza, arroz, pasta o patatas que sea a mediodía,
cuando aún nos quedan horas para quemar las calorías que aportan y,
sobre todo, cuando la cantidad de energía que nos aportan va a ser útil.
5- Nada de fritos. Evita la grasa, en general, y los
fritos en particular. Esos surtidos de embutidos y quesos que nos
preparamos cuando no nos apetece cocinar son enemigos a muerte de
nuestra línea, ya que son alimentos terriblemente grasos y calóricos. Lo
mismo ocurre con esos tentempiés tan recurrentes que nos suelen salvar
las cenas: croquetas, libritos y otros fritos, que acumulan grandísimas
cantidades de aceite. No olvidemos que el aceite es uno de los alimentos
más calóricos que existen, por tanto conviene tomarlo en cantidades
limitadas.
6- Evita el alcohol. Si te gusta beber un vaso de
vino durante las comidas hazlo a mediodía, del mismo modo que es
necesario controlar ese gin-tonic que tan bien nos sienta tras una
jornada difícil. Piensa que un gin-tonic tiene hasta 300 calorías, lo
que supone una adición de calorías vacías a nuestra dieta.
7- Sí a la merienda. Y no nos referimos a que te
metas entre pecho y espalda un par de dónuts, pero una merienda ligera
en algún momento de la tarde hará que llegues a la cena con menos
hambre. Un pequeño bocadillo, unas tortitas, algo de queso fresco, un
yogur o alguna pieza de fruta son tentempiés apetitosos que podemos
tomar al salir de trabajar. En cuanto nos acostumbremos a estos pequeños
placeres a media tarde y veamos que no afectan lo más mínimo a nuestra
línea, no vamos a poder vivir sin ellos. 8- Sí a las proteínas. Pavo y pollo a la plancha, o
algunos pescados como el atún, son opciones excelentes para la cena.
Alguna crema suave de primero, fría en verano y caliente el invierno, y
tendremos una cena ideal, completa y perfecta.
Aprovechando la fecha, se nos ha ocurido un plato para Halloween, con cositas que teniamos en casa.
INGREDIENTES : * Espirales de Pasta de colores * Salsa Boleñesa * Quesos (Mozzarella y Queso AZul de Lavanda, de SOLOKESOS) * Agua, Sal, Aceite y Oregano
Ponemos a cocer el agua, cuando este cociendo echamos sal y aceite, y añadimos la pasta que elijamos, el tiempo de cocción depende mucho de cada variedad y marca, así que miramos el tiempo recomendado en la bolsa, así siempre estará en su punto, Escurrimos y reservamos.
Ingredientes: Personas:4 Tiempo (min.):15 T. Coccion (min.): 5 T. Preparacion (min.):10 Calorias: N/A Dificultad: Baja Coste: Barata Categoria: Tradicional
Hola a tod@s, otro clásico de la cocina asturiana, que no falta en los cenas o comidas con huevo, picadillo y un poco de tomatin, que es la manera clásica de tomarlo. Pero ahora se toma con cualquier cosa que necesite un soporte rico y crujiente como este. Yo lo he tomado con Foie, Jamón de pata y huevos de codorniz, con una salsina de queso de cabrales. En fin innumerables opciones para esta receta tan humilde.
Una consideración sobre la harina de maíz. Este harina de maíz que pongo es sin precocer, y además asturiana. Lo digo porque ahora hay mucha harina de maíz precocida que supongo que no se comportará igual. También debéis saber que el maíz no tiene gluten y esa ausencia del gluten hace que la masa sea mas quebradiza, si os podéis añadir un poco de harina de trigo y solucionado. Para hacerlos, también podemos extender toda la masa y dejarla del grosor que queramos. Después con un vaso hacemos los tortos. La masa se pega así que con cuidado. Y como bien dice mi buena amiga, y paisana, Comoju en su receta cuanto mas finos mas difíciles de manejar.