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viernes, 4 de septiembre de 2020

Mermelada de moras y semillas de chía: receta fácil, rápida y saludable

 


Estamos en plena temporada de moras y salir a dar un paseo por el campo para recogerlas es algo muy entretenido. La idea de elaborar con ellas ricas recetas resulta motivadora y es algo que no perdono. Tengo zarzamoras bien cerca, así que en mi cocina se ha abierto la veda de las recetas con moras y ha sido inaugurada con una mermelada de moras y semillas de chía que nos ha sorprendido a todos muy gratamente.

A su delicioso sabor y suave textura hay que sumar que es una receta saludable, fácil y rápida de preparar. El punto de partida de esta mermelada de moras y semillas de chía es la receta de otra mermelada, pero elaborada con frambuesas. No sé si la original estará tan buena como esta versión con moras. Si es el caso ¡habrá que probarla también!

Ingredientes

Para 1 unidades
  • Moras300 g
  • Agua80 ml
  • Semillas de chía15 g
  • Miel60 ml

Cómo hacer mermelada de moras y semillas de chía

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total15 m
  • Elaboraciónm
  • Cocción10 m

Comenzamos limpiando bien las moras y retirando los restos de suciedad que puedan contener y/o los pedúnculos que hayan quedado en los frutos tras su colecta. Las lavamos bajo un chorro de agua fría y las dejamos escurrir hasta que queden completamente secas.

Colocamos las moras en un cacito con el agua y llevamos a ebullición. Bajamos el fuego y cocemos a fuego suave durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando y aplastando con un tenedor, cuchara o similar. Agregamos las semillas de chía, la mie y cocemos dos minutos más.

Antes de retirar del fuego y dejar enfriar la mermelada, comprobamos el punto de dulzor (si nos gusta más dulce, agregamos más miel) y de espesor, teniendo en cuenta que las semillas de chía gelatinizarán y la mezcla espesará ligeramente. Si lo consideramos necesario, lo ajustamos añadiendo un poco de agua.

Con qué acompañar la mermelada de moras y semillas de chía

Aunque la mermelada de moras y semillas de chía está para comer a cucharadas directamente del bote, la mejor manera de degustarla es sobre una rebanada de pan recién tostado. Casa a la perfección con el queso fresco y el yogur natural, formando un gran bocado con el que acompañar nuestros desayunos o meriendas.

martes, 1 de septiembre de 2020

Mermelada de granada a la canela


 

Esta mermelada de granada está muy rica pero los huesecillos hacen que sea un poco desagradable comerla, aunque a mi me molestan muy poco. ¿La manera de eliminarlos? Pasar todos los granos por un pasapurés antes de comenzar la cocción.


Ingredientes:
600gr. de granos de granada (aproximadamente 3 granadas)
300gr. de azúcar
1 cucharada de canela
zumo de 1 limón

Preparación tradicional:
Poner todos los ingredientes en una olla o cazo y cocer a fuego medio hasta que tenga la textura de mermelada, removiendo de vez en cuando y vigilando para que no se pegue.
Mas abajo pongo como se sabe que tiene el punto de mermelada.




Preparación con MyCook:

Poner todos los ingredientes en el vaso y programar 30 minutos temperatura 110º, velocidad 2, con el taponcito quitado para que evapore.
Esta fruta tiene mucha agua, puede que necesite mas tiempo de cocción para que quede mas compacta, aunque espesa mucho al enfriarse. Yo la tuve 45 minutos.
Transcurrido el tiempo , meter en botes esterilizados y dejar enfriar cerrados boca abajo.

Para saber el punto exacto de la mermelada existe el siguiente truco:
Poner una cucharada de mermelada en un plato frío, enfriarla rápidamente y empujarla con el dedo: si se queda, si se “agarra” al plato y la superficie se arruga ligeramente, la mermelada está lista. Por el contrario, si se desliza habrá que cocerla un poco más.

Ya sabéis, si no os gustan las pepitas, podéis triturar todos los granos y pasarlos luego por un pasapurés, antes de empezar la cocción.



viernes, 6 de diciembre de 2019

7 Consejos Esenciales para la limpieza de tu cocina

1. Limpia los sartenes de hierro fundido correctamente.

Para que los sartenes de hierro fundido no se cubran con óxido, no los limpies con los detergentes que acostumbras usar. Para ello es mejor utilizar sal. Además este método te ayudará a quitarle el aroma a las especias que usaste al cocinar.

2. Elimina el aroma desagradable de tus manos luego de cocinar.



Para librar tus manos del olor excesivo de cebolla o ajo, utiliza limón y bicarbonato de sodio. Simplemente frótalo en tus manos y luego lávatelas con agua abundante.

3. Haz que las ollas brillen como nuevas.


Para regresarles el brillo a las vasijas cromadas, lávalas con una solución de agua con vinagre. Si no tienen ningún elemento eléctrico, para lograr un mejor efecto, puedes remojar los trastos en la misma solución toda la noche.

4. Devuelve a las cucharas de madera sus mejores condiciones.


Las cucharas de madera y las espátulas con el tiempo pierden su forma y adquieren un olor desagradable. Parece que sólo hay una salida: tirarlas. Pero si te da lástima desprenderte de tus fieles ayudantes de cocina, hay una solución. Hierve las cucharas de madera en agua y sécalas al sol. De esta manera te desharás de los malos olores y les darás una segunda vida.

5. Limpia adecuadamente las tablas de madera para cortar.


Para eliminar el olor y los restos de alimentos de una tabla de madera, frótala con sal gruesa y déjala así por 10 o 15 minutos. Después de esto frótala con la mitad de un limón y sécala. Este procedimiento no dejará ni un rastro de los olores desagradables.

7. Manten tus recetas en limpieza.


Muchas veces preparamos la comida basándonos en un libro de recetas o nuestros propios apuntes. Suele ser muy difícil ubicar el libro sobre la mesa en la página que necesitas, y además esta posición no te garantiza que las hojas no se llenarán de salpicaduras mientras cocinas. Para proteger de la suciedad tus libros de cocina, utiliza una percha para pantalones. Los ganchos fijarán la página deseada y mientras que esté colgado el libro estará más seguro.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

2 Trucos para almacenar comida de forma sencilla

1. Conserva las hierbas para cocinar.

Para que todas las propiedades de las hierbas se conserven, congélala en moldes para hielo. Puedes usar agua o aceite de oliva.

2. Almacena nueces peladas de manera adecuada.


Congela nueces sin cáscara, de esta manera conservan todas las propiedades beneficiosas, sabor y aroma. Echa las nueces peladas en un recipiente hermético, ciérralo bien y ponlo en el congelador. No hay que freír previamente las nueces peladas, o perderan todas sus propiedades nutritivas. Otra ventaja de este tipo de almacenamiento es que las nueces no obtendrán el sabor amargo que se forma con el tiempo cuando las almacenamos a temperatura ambiente.

lunes, 2 de diciembre de 2019

12 trucos esenciales para cocinar

1. Retira las semillas de las verduras de forma sencilla.

Para retirar las semillas de la calabaza y calabacitas con facilidad, utiliza una cuchara especial para helados. Su borde afilado sacará rápido las semillas. Además, con ayuda de este utencilio, puedes decorar ensaladas.

2. Elimina fácilmente el exceso de grasa de un platillo ya preparado.


Si un platillo terminado resultó tener demasiada grasa, con facilidad podrás eliminar el exceso de aceite con un par de cubos de hielo y toallas de papel. Envuelve los cubos de hielo en unas servilletas, y pásalos por la superficie del platillo. El hielo atrae la grasa como un imán, y ésta se congelará en la servilleta.

3. Manipula el papel film como todo un chef.
¿El papel de plástico se estira y se rompe frecuentemente? Guárdalo en el refrigerador tal como lo hacen todos los chefs del mundo. El film frío es fácil de manipular, se adhiere menos a las manos y no causa irritación.

4. Retira la corteza de los cítricos con facilidad.


Pon la fruta (naranja, limón o mandarina) en el microondas por 20 segundos, después de eso podrás realizar este proceso más rápido.

5. Pela los huevos cocidos de una manera sencilla.

Agrega bicarbonato de sodio o vinagre a la cocción. Ambos elementos penetran en la cáscara y facilitan que se despegue de la clara de huevo.

6. Exprime más jugo de los cítricos.


Para obtener la mayor cantidad posible de jugo de las frutas cítricas, primero enfríalas y luego caliéntalas en el microondas por 15 o 20 segundos. Entonces exprímelas y notarás cómo sale todo su jugo.

7. Ralla queso blando sin que se quede en el rallador.


Antes de rallar el queso, déjalo en el congelador por 30 minutos. El queso endurecido no se pegará al rallador.

8. No llores picando la cebolla.


Antes de picar la cebolla, déjala en el congelador por 30 minutos. Aunque este método sólo es bueno si luego vas a freírla o cocerla; no deberías usarlo para la preparación de ensaladas.

9. Cuece la pasta sin ebulliciones inesperadas.


Para no tener que esperar a que el agua en la cual se prepara la pasta empiece a hervir, ponle una cuchara de madera encima de la olla. La madera no dejará que la espuma que se levanta con la cocción se derrame.

10. Cocina un pollo entero rápidamente.


Al rostizar el pollo entero (o cualquier otra ave), ponlo sobre la pechuga, ya que esta parte del ave tiene la mayor cantidad de carne: cuanto más cerca esté a la fuente del calor, más fácil y rápido se preparará.

11. Prepara magdalenas utilizando papel de horno.



Si no tienes moldes especiales para preparar magdalenas, utiliza papel de horno. Con este método tendrás unas magdalenas de forma poco estandar, que lucirán más atractivas.

12. Calienta los alimentos horneados correctamente.


Para calentar en microondas pizza o cualquier otro alimento horneado, pon a un lado un vaso con agua. De esta manera la humedad evaporada no dejará que la corteza del horneado se reseque.

viernes, 29 de noviembre de 2019

9 errores que cometes con la carne

Comer filetes es algo que gusta prácticamente a todo el mundo, sea el tipo de carne o ave que sea, prácticamente a todos nos gusta comer filetes, se trata además de una comida muy socorrida, porque es fácil de preparar.Sin embargo, si realmente se quiere disfrutar de un sabor agradable y delicioso, presta atención a los siguientes errores que cometes con la carne de manera habitual, para no volver a repetirlos.


Pinchar continuamente el filete

Esto se hace para comprobar el punto de la carne, porque no a todo el mundo le gusta la carne igual de cocinada. Pinchar el filete repetidamente mientras se cocina es, posiblemente, uno de los errores que cometes con la carne, pues esto corta la recirculación de los jugos que tiene lugar en su interior.

Dar demasiadas vueltas a la carne

Sólo se debe dar la vuelta al filete una vez por cada lado, para no interrumpir la caramelización y el flujo de juegos que comentamos.

Freír la carne recién sacada de la nevera

Esto sucede en muchas ocasiones cuando vamos con prisas, y pensamos que es mucho más rápido cocinar la carne aun estando congelada. Es un error, es mucho más recomendable dejar que adquiera la temperatura ambiente y cocinar entonces.

La sartén o la parrilla no están muy calientes

Si la sartén o la parrilla no tienen suficiente temperatura, el filete no sabe igual, estamos desaprovechando parte de su sabor.

Salpimentar por ambos lados

Hay que salpimentar por ambos lados, no únicamente el lado que no está directamente en contacto con el fuego.

La carne en contacto directo con la llama

Otro de los errores que cometes con la carne es dejarla sobre una llama demasiado tiempo, de ese modo lo único que se consigue es comer un filete carbonizado.

Apretar la carne contra la sartén o la parrilla

Aunque parezca que es muy profesional, apretar el filete contra la sartén o la parrilla es otro de los errores que cometes con la carne. Cuando cocinas carne, el objetivo es que la grasa se integre lo mejor posible, si aplastas el filete, perderá sabor.

Servir el filete tras cocinarlo

No se debe servir o comer el filete nada más cocinarlo, hay que esperar al menos 10 minutos para que los jugos se estabilicen dentro de la carne

Sazonar antes de servir

El último de los errores que cometes con la carne es no salar antes e servirlo, parte de la sal se pierde en la sartén, para recuperar el sabor se debe añadir un poco antes de servir.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Leche condensada casera (sin lactosa)


La leche condensada es uno de esos placeres irresistibles. Este acompañante de postres, tostadas, tartas, galletas y hasta bebidas, se puede preparar en casa. El resultado de esta receta casera, siguiendo el procedimiento apropiado, puede ser una leche condensada con buena textura y un agradable sabor. Con una buena preparación, puede durar durante un buen tiempo en la nevera.
La leche condensada posee una buena cantidad de vitaminas A y D. La vitamina A ayuda a la vista; la vitamina D contribuye con la absorción del calcio y con las funciones cerebrales. Tomando leche condesada, aportamos a nuestro organismo algunas vitaminas del complejo B y C. Al ser un producto lácteo, contiene abundante fósforo y calcio. El fósforo contribuye al buen funcionamiento del cerebro; por su parte, el calcio beneficia y fortalece a los huesos y dientes. También destaca por ser una fuente rica en zinc.

Este alimento tiene un alto contenido de calorías. Es recomendado para personas que realizan o han realizado grandes y desgastantes esfuerzos físicos, pues es revitalizante. Por la misma razón, se recomienda consumir con mesura si no se queman esas calorías, para evitar el aumento de peso.

Ingredientes:

  • 250 gr. de leche en polvo
  • 350 gr. de azúcar blanco
  • 200 ml. de agua
  • 60 gr. de mantequilla
  • Un cucharadita de extracto de vainilla

Cómo preparar leche condensada:


  1. Calentar una cacerola mediana con la medida indicada de agua. Agregar la cucharadita de extracto de vainilla. Agregar inmediatamente los 60 gr. de mantequilla. Poner el fuego a temperatura media para que la mantequilla se derrita sin que el agua llegue a hervir.
  2. Una vez que la mantequilla se haya disuelto totalmente, agregar los 350 gr. de azúcar blanco. Mover suave pero constantemente hasta que el azúcar se haya disuelto en el agua con la mantequilla.
  3. Bajar el fuego al mínimo. Agregar tres cucharadas de leche en polvo y mezclar con ayuda de un batidor de globo de mano. Mover constantemente para evitar que se formen grumos.
  4. Seguir incorporando cucharadas de leche en polvo, de tres en tres.Agregar las tres primeras. Cuando la leche se haya disuelto completamente, agregar tres cucharadas más. Proseguir así hasta que se acabe con los 250 gramos. Apagar el fuego y dejar enfriar.
  5. No hay que preocuparse si en principio la leche condensada no queda tan espesa como se desea. A medida que pierda calor, tomará más cuerpo y textura.

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